Contribuciones de la corteza cingulada anterior al comportamiento

Las evaluaciones de la corteza cingulada anterior en animales de experimentación y en humanos han llevado a unificar teorías sobre su organización estructural y sus contribuciones al comportamiento de los mamíferos. El córtex cingulado anterior forma una gran región alrededor del rostrum del cuerpo calloso que se denomina región ejecutiva anterior. Esta región tiene numerosas proyecciones en los sistemas motores, pero como estas proyecciones se originan en diferentes partes del córtex cingulado anterior y como los estudios funcionales han demostrado que no tiene una contribución uniforme a las funciones cerebrales, la región ejecutiva anterior se subdivide en componentes «afectivos» y «cognitivos». La división del afecto incluye las áreas 25, 33 y el área 24 rostral, y tiene amplias conexiones con la amígdala y el gris periacueductal, y partes de ella se proyectan a los núcleos motores autónomos del tronco cerebral. Además de regular las funciones autonómicas y endocrinas, participa en el aprendizaje emocional condicionado, en las vocalizaciones asociadas a la expresión de estados internos, en la evaluación del contenido motivacional y en la asignación de valencia emocional a los estímulos internos y externos, así como en las interacciones materno-infantiles. La división de la cognición incluye las áreas caudales 24′ y 32′, las áreas motoras cinguladas en el surco cingulado y la corteza nociceptiva. Las áreas motoras cinguladas se proyectan a la médula espinal y al núcleo rojo y tienen funciones premotoras, mientras que el área nociceptiva participa tanto en la selección de respuestas como en el procesamiento de información cognitiva. El síndrome de epilepsia del cíngulo proporciona un importante apoyo a los estudios de imagen funcional en animales de experimentación y en humanos sobre el papel del córtex del cíngulo anterior en el movimiento, el afecto y los comportamientos sociales. La actividad excesiva del cíngulo en los casos con convulsiones confirmadas en el córtex cingulado anterior con registros de electrodos subdurales, puede deteriorar la conciencia, alterar el estado afectivo y la expresión, e influir en la actividad esqueleto-motora y autonómica. Interictalmente, los pacientes con epilepsia de la corteza cingulada anterior suelen mostrar comportamientos psicopáticos o sociopáticos. En otros ejemplos clínicos, la elevada actividad del córtex cingulado anterior puede contribuir a la aparición de tics, comportamientos obsesivo-compulsivos y comportamientos sociales aberrantes. Por el contrario, la reducción de la actividad del cíngulo tras un infarto o una intervención quirúrgica puede contribuir a trastornos del comportamiento, como el mutismo acinético, la disminución de la conciencia de sí mismo y la depresión, la negligencia motora y el deterioro de la iniciación motora, la reducción de las respuestas al dolor y el comportamiento social aberrante. Los resultados de la cingulotomía y los estudios de imagen funcional durante la estimulación somática nociva sugieren el papel del córtex cingulado anterior en la respuesta al dolor. La división afectiva del córtex cingulado anterior modula la actividad autonómica y las respuestas emocionales internas, mientras que la división cognitiva participa en la selección de la respuesta asociada a la actividad esqueleto-motora y las respuestas a los estímulos nocivos. En general, el córtex cingulado anterior parece desempeñar un papel crucial en la iniciación, la motivación y las conductas dirigidas a objetivos. (RESUMEN TRUNCADO A 400 PALABRAS)

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